MUSEO DE HEILBRON




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MUSEO DE HEILBRON (2.006 y 2.007)


Para culminar nuestra visita a Alemania en Enero de 2006, decidimos dedicar el último día para hacer nuestra primera visita al museo del FFCC. de la ciudad de Heilbron, repitiendo de nuevo al año siguiente.

Llegamos muy temprano en la fría mañana del Domingo 15 de Enero de 2006, para comprobar con desilusión que sus instalaciones permanecían cerradas durante los meses de invierno.

Después de tomar algunas fotografías de consolación en la playa de vías, encontramos a uno de sus socios realizando algunos trabajos de restauración, y que enseguida contactó por teléfono con el Sr. Gastón Ritter, ingeniero y miembro de la Junta Directiva, el cual muy amablemente se ofreció a venir desde su domicilio para enseñárnos las instalaciones.

Este Museo es todo menos la aséptica y muchas veces típica instalación donde se suelen guardar venerables y fríos monumentos. De hecho Heilbron tiene algo especial, algo viejo en apariencia, pero con todo el sabor de un clásico depósito en activo a pesar del obligado parón invernal.

Sus edificios se dividen en una parte antigua que data de finales del siglo XIX y otra mas moderna producto de la obligada reconstrucción tras los devastadores bombardeos de la Segunda Guerra Mundial. Situado en una línea secundaria de la Deutsche Bahn, tiene una gran rotonda central y dispone de un ámplio depósito y de varios grandes cocherones (algunos a la espera de una muy necesaria restauración), donde se guarda una de las colecciones ferroviarias más curiosas que hayamos visto anteriormente.

Nos llevamos la primera impresión cuando al abrir el depósito principal frente a la placa giratoria, pudimos contemplar todo un largo arco de enormes y característicos aletones deflectores de humo similares a los de nuestra Confederación y pertenecientes a otras tantas grandes locomotoras alemanas que asomaban en perfecto orden por las puertas de entrada.

El edificio alberga una excelente colección de locomotoras muy bien conservadas y de las que varias están en perfecto orden de marcha, siendo algunas de ellas piezas emblemáticas y únicas en el mundo.

Siguiendo las detalladas explicaciones que el Sr. Ritter nos fue proporcionando a lo largo de toda la mañana, contemplamos la BR-44 043315/1 de distribución 1-5-0, y que fue la última gran locomotora de vapor que funcionó regularmente en la República Federal hasta finales de 1977.

Un poco mas abajo nos llamaron la atención otras dos grandes máquinas que ocupaban la parte final del depósito. En primer lugar la BR-01-1104, una clásica Pacific alemana también con grandes aletones que, además de lucir un aspecto impecable, mostraba toda una serie de refinamientos y accesorios mecánicos muy poco habituales en otras unidades.

Detrás de ella vimos otra Pacific 231-K, ésta vez con aletones verticales, del tipo de nuestras mikados o montañas, y sobre los que destacaba en grandes letras de bronce el nombre de LA FRANCE, luciendo en la tapa frontal de su caja de humos el emblema de la SNCF (Societe National des Chemins de Fer).

Y continuaron las sorpresas pues, aunque ambas locomotoras sean de procedencias tan distintas, comparten una parte de su historia y un curioso y común final:

La BR-01-1104 fue la locomotora particular del tren que Adolf Hitler empleara para todos sus desplazamientos. De ahí que dicha unidad fuera siempre escrupulosamente mantenida y revisada. Capaz de alcanzar los 150 Km/h, dispone de una serie de adelantos técnicos realmente innovadores para su tiempo. Estuvo en principio totalmente carenada, aunque después de la guerra su blindaje fue desechado.

La Pacific 231-K LA FRANCE, fue una de las últimas grandes locomotoras diseñadas y preparadas personalmente por el eminente ingeniero Francés André Chapelón. Una extraordinaria y potentísima locomotora, rápida y eficiente como lo fueron todos los diseños de uno de los mejores ingenieros del vapor del mundo.

Una vez finalizadas las hostilidades en 1945, los aliados incautaron estas dos locomotoras enviándolas al Reino Unido para reforzar su parque ferroviario, aunque pronto comprobaron los técnicos Británicos que no podrían hacerlas circular ya que el gálibo de sus puentes y túneles era más bajo que la envergadura de ambas máquinas. Tras permanecer cierto tiempo abandonadas, fueron devueltas a Alemania, acabando finalmente en el depósito de Heilbron hasta el momento presente.






Otro dato curioso al que pudimos tener acceso, es que fue una locomotora de la serie 05 la que batió el record mundial de velocidad para una locomotora de vapor en 1936, donde alcanzó los 204 Km/h en la línea entre Berlín y Hamburgo.

Continuando la interesante visita, pudimos contemplar una preciosa P-8 de distribución 2-3-0, concretamente la Nº 38-3199 en perfecto orden de marcha, y que también guardaba otra curiosa historia.

Perteneciente a un modelo del que se fabricaron varios miles, fue encontrada por casualidad por uno de los ingenieros del Museo en una planta de desguace de Rumania, en un lamentable estado de abandono y a punto de ser cortada con soplete. Tras someterla a una inspección detallada, comprobó que su caldera estaba en buen estado, con lo que una vez llevadas a cabo las gestiones pertinentes, fue engrasada y acondicionada solo en lo más imprescindible para ser puesta de nuevo en presión y regresar por sus propios medios hasta Heilbron, donde fue totalmente desmontada y restaurada a su estado actual de marcha.

También tuvimos la oportunidad de contemplar el tractor diesel Nº 800011 propiedad de uno de los socios, el cual tuvo la gentileza de ponerlo en marcha y emplazarlo después sobre la placa giratoria para nuestras cámaras.

El museo cuenta así mismo con una gran colección de vagones, algunos de los cuales están siendo restaurados para su tren turístico, como 3 famosos cajas de truenos, o clásicos coches de dos ejes de caja metálica y que deben su nombre al alto nivel de ruido que producen sus carrocerías cuando están en marcha.

Otra curiosísima pieza es una unidad completa de los dos únicos TEE NORTHLANDER que circularon durante muchos años en Canadá.

Finalmente visitamos otra nave donde se restauran algunos coches y varios tractores diesel, uno de los cuales, propiedad del Sr. Ritter, monta uno de los cuatro motores diesel que equipaban a los famosos submarinos U-boot.

Éstos robustos motores disponían en su culata de una serie de registros que podían ser abiertos para poner las cámaras de combustión momentáneamente en contácto con el exterior. De éste modo los mecánicos comprobaban por el color de la llama si el motor quemaba correctamente.

Hacia el mediodía tuvimos que despedirnos pues el avión en Frankfurt no esperaba por nadie, no sin antes agradecer encarecidamente toda la amabilidad y atención de la que fuimos objeto.

El C.F.V.M. contribuyó con una aportación económica para los fondos del Museo.



 

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